Esta escapada la intentamos hacer en septiembre del año pasado. Pero nuestra compañera y amiga peluda, Tula, la primera noche se puso muy malita obligándonos a regresar. Su avanzada edad y estado casi en shock, nos hizo temer seriamente por ella, pero afortunadamente superó esta grave crisis. Y también superó el invierno, pero llegada la primavera…tuvimos que tomar una triste decisión por ella. Y ahora ya, no nos acompaña. Aunque siempre, siempre, viaja con nosotros y aun la seguimos viendo sentada en el sillón.

Por motivos primeros médicos y luego familiares, tuvimos que posponer nuestra salida al martes día 23 de septiembre. Así que con mucha tranquilidad hicimos el trayecto hasta  La Mezquita, al área de autocaravanas (42.0382, -7.0551) .

Y antes de llegar comenzamos a ver los resultados de los últimos incendios de este verano. En algunos tramos, la vista se perdía entre lomas negras, árboles quemados, rocas tiznadas…pueblos rodeados por el fuego. Debió de ser una pesadilla, de las peores, y ahora ha dejado un paisaje triste y completamente desolado.

El miércoles 24


Partimos pronto ya que teníamos previsto la visita a varios lugares. El primero, el conjunto de hórreos de A Merca a donde llegamos sin dificultad. Aparcamos casi frente a ellos. Ascendimos por una carretera y a nuestra izquierda encontramos un conjunto de  34 hórreos restaurados todos. Quizás, verlos así, casi recién pintados en tono granate sin signos del paso del tiempo,  en una ladera limpia, todos muy ordenados, le reste algo de encanto al conjunto, pero es un grupo destacable ya que se trata del mayor conjunto de hórreos de Galicia y uno de los más importantes de Europa. La mayoría de ellos datan de principios del siglo XX y son de madera, con pies y bases de piedra.

Cuando redacto el relato puedo ver fotografías anteriores de este conjunto en las que no están pintados. Desde mi punto de vista pintarlos todos, en estos tonos algo chillones dando la sensación de casi recién construidos, les da un aspecto de “artificialidad” y no ha sido una decisión muy acertada. Pero lo afirmo desde el desconocimiento.

Pusimos rumbo a Villanueva de los infantes. Para llegar dimos alguna que otra vuelta porque no confié en el navegador cuando pretendía introducirme por una desviación que me pareció estrecha, pero resultó que la salida la efectuamos por aquí comprobando que no lo era tanto como en principio parecía.

Villanueva está rodeada de una atmósfera de serenidad. Sus calles destilan quietud, paz. Es un conjunto homogéneo de casas y casonas de piedra con algún hórreo salpicando sus calles. Pocos vecinos paseando pero esa tranquilidad pronto nos poseyó y paseamos por sus calles  que conservan un claro carácter medieval, sin prisa alguna, saboreando el lugar. Llegamos a la torre del homenaje, único vestigio de su castillo, y descendimos a la bonita plaza y resistiéndome a dejar este pacifico lugar, me acerque a lo que parecía una iglesia que en realidad era la del cementerio. Y deambulamos un poco más, prolongando nuestra partida.

En Vilanova se asentó una de las primeras poblaciones judías en Galicia y llegaron a trabajar, hasta mediados del siglo pasado, un total de 152 zapateros. Y una vez más comprobé mi completa ignorancia al buscar información sobre  las “revueltas Irmandiñas” en las que leo que el torreón tuvo protagonismo. Estas fueron unas revueltas sociales que tuvieron lugar en Galicia en el siglo XV debido a un conflicto social (hambre, epidemias y abusos por parte de la nobleza) y político (guerra civil en Castilla).

Al salir una furgoneta vendía pan con la suerte de que era un horno de leña así que cargamos. Luego lamentamos no habernos aprovisionado de más.

Ahora nos dirigimos a Celanova al Monasterio de San Salvador. La información decía que las visitas eran a las 11 y 12,30.  Llegábamos pronto, pero no nos importaba esperar. Aparcamos sin problema en el estacionamiento que señalaba park4night y caminamos unos 300 metros por una bonita calle de piedra custodiada por sencillas casas que contaban ya años, hasta desembocar en la plaza, grande, luminosa, presidida por este Monasterio. 

La piedra de granito es la protagonista de esta ciudad, como en muchos lugares de Galicia.

Y accedimos a la iglesia de San Rosendo. Una belleza. Retablos barrocos, recargados, un impresionante coro labrado en madera del XVII muy bien conservado y una original cúpula de piedra. Destaca también el órgano del siglo XVIII.  

Y yo…con mascarilla ya que desde el domingo venía teniendo fiebre, afonía, dolor de garganta. Fuera lo que hubiera pillado, no era un bicho bueno, así que en los espacios cerrados decidí llevar mascarilla.

Por un lateral accedimos a uno de los dos claustros, conocido como el claustro Reglar o de las procesiones.  

Hermoso y luminoso donde se respiraba paz. Supuse que el horario de 11 y 12,30 para las visitas se referiría a visitas guiadas.

A la salida decidí llamar por tercera vez a la persona que nos tenía que abrir la iglesia visigótica de Santa Comba. Ayer habíamos acordado encontrarnos sobre las 16 o 16,30 pensando que la visita al monasterio podría demorarse una hora por lo que prácticamente nos llegaría la hora de comer. Pero a las 12,15 estábamos saliendo del Monasterio por lo que nos citamos a las  13,30. Nos dijo que cuando llegáramos al aparcamiento la telefoneáramos.

Nos internamos en  pleno corazón del parque natural Baixa Limia – Serra do  Xurés, Reserva Mundial de la  Biosfera- y parque transfronterizo.  Y como había previsto, llegamos poco después de las 13 horas. Buena carretera hasta un aparcamiento, ya que no se puede acceder al pueblo. Caminamos unos 200 metros hasta llegar a esta hermosa iglesia.

De todas las iglesias o ermitas visigóticas que hemos visitado, cuatro ya, -por lo que nos queda solo una en Extremadura-, ninguna estaba rodeada de un entorno tan hermoso como este.

Del siglo VII, es la única construcción que se conserva de un antiguo monasterio. 

El interior está completamente abovedado. El ábside conserva pinturas al fresco del XVI. Al parecer todos los muros de la iglesia estuvieron decorados y actualmente solo se conservan estos y en el presbiterio.

Y qué decir de esta iglesia. Las visigóticas son mis preferidas. Me encantan las románicas, pero las visigóticas me fascinan por su sencillez y elegancia. Hermosa, para quienes les guste la sencillez casi extrema.


Dejamos un pequeño donativo para conservación que creo que es completamente necesario ya que nos confirmó que no reciben ninguna ayuda para su mantenimiento, y nos dirigimos a nuestro destino final por hoy, al área de Bande (41.9718, -7.9859) para poder disfrutar por la tarde de un baño en sus termas romanas.

Sorprendentemente en el área encontramos media docena de autocaravanas, si no más. Solo dos españolas. 

Nos instalamos y descendimos al borde del embalse As Conchas, un lugar encantador y de una gran belleza donde poder disfrutar de un refrescante baño en los meses más calurosos protegidos por la sombra de enormes árboles.

Comimos pronto, descansamos y alrededor de las 17 horas nos preparamos para acercarnos a las termas. Cogimos nuestras  toallas y también unos escarpines ya que nos dijeron que estaba muy resbaladizo.

Iniciamos un camino agradable encontrándonos en primer lugar con los restos de un campamento romano junto a este embalse, aquis querquernnis uno de los más importantes excavados. Este campamente se suele inundar por las aguas del embalse.

Aquí se  identifican dos zonas arqueológicas diferentes: el campamento militar romano y la mansión viaria. Este asentamiento militar romano tiene relación con la construcción de la Vía XVIII, o VIA NOVA, que unía Braga con Astorga. Actuando así como punto estratégico y control de la vía en los siglos primero y segundo de nuestra era.

Se puede observar  los restos del cuartel general, dos hórreos, un hospital y barracones para las tropas. También son visibles canales de drenaje,  letrinas, una vía perimetral  y un sistema defensivo que combina hoyos y murallas en piedra.

Aunque parece que estos campamentos de legiones se levantaban en un día y se volvían a desmontar al siguiente, este quedó   para vigilar la Vía XVIII, o VIA NOVA.

Así que accedimos por una de sus cuatro puertas cuya situación  completamente simétrica, parece perfectamente medida, y paseamos entre los restos de este lugar. Sorprende la rectitud de su trazado en una cuadricula casi perfecta.

Desde estas ruinas pudimos ver los baños y allí nos dirigimos. El nivel del agua del embalse permitía tomar un baño, porque parece que no siempre es así. A veces no hay agua y otras están inundadas. Aunque hay dos piscinas, una estaba vacía. Realmente estaba resbaladizo y había que moverse con mucho cuidado sentándose y dejándose caer.

Pero…el agua estaba muy caliente, tanto, que costaba aguantar la temperatura y casi me sentía como que me faltaba que me pusieran una manzana en la boca y cocerme con patatas. Nos desplazamos a otro extremo porque parecía un poco más fría, pero aunque  así fue, resultaba también difícil de soportar  así que salimos para meternos directamente en el embalse donde había gente en las surgencias.

Una señora conocedora perfecta de la zona, me dijo dónde ponerme para encontrar una, y así lo hice. Me metí en un agujero que me cubría hasta los brazos y allí permanecí sintiendo sensaciones curiosas y agradables, ya que por abajo el agua estaba más templada y por arriba más caliente, pero cuando la surgencia se activaba, las sensaciones se mezclaban, entre la calidez del agua y las burbujas que ascendían, para luego sentir el agua algo más fría y repetirse el proceso pero siempre de formas distintas. Era como sentir las corrientes que hay en el mar, pero muy levemente y mucho más cambiantes.  No creo que haya ningún tipo de “yacusi” que pueda imitar estas sensaciones anárquicas e intermitentes.

Esta misma persona me comentó que las termas eran de Unión Fenosa y que apenas las cuidaba. Lo más peligroso era lo extremadamente resbaladizas que eran, incluso con escarpines. Sin ellos, creo que sería imposible moverse.

Regresamos por donde habíamos venido y disfrutamos ahora de un merecido descanso cuando ya se había puesto el sol y la noche caía suavemente. La temperatura empezó a descender, como ayer, y desde los 22 grados que habíamos tenido durante el día, llegaríamos a los 6ºC.

Y un dato más, no hemos sido capaces de cargar GLP. Ayer lo intentamos en una gasolinera pero había una cola monstruosa de camiones, tráiler, y turismos, por lo que nos fuimos y por aquí nos han dicho que no hay ninguna así que en caso de necesidad, tiraremos del gas propano.

El jueves 25

Estupenda noche y como ocurrió la anterior, de madrugada se disparó la calefacción. Y es que hay una oscilación térmica muy grande. Así que me paso el día cambiándome de ropa: por la mañana una, a partir de las 13 o 14 horas, otra, y por la tarde/noche, otra más.

Noche intranquila como las anteriores por el trancazo, o lo que sea que tengo, así que sobrevivo con paracetamol y en dosis de 1 gramo, a la espera de que vaya cediendo, pero las noches son algo raras o agitadas.

Cargamos y descargamos aguas y pusimos rumbo a Ribadavia a donde llegamos sobre las 11 de la mañana. Nos fue imposible llegar al área ya que había mercado y la calle  que allí nos llevaba estaba cortada así que en el primer hueco que encontramos en una calle ancha  y perpendicular, dejamos la autocaravana.

El mercadillo, como todos. Compramos pan y de regreso no nos resistimos a pedir una ración de pulpo para llevarnos y que nos prepararon con una maestría digna de quien lo hace muchas veces al día. Coger el pulpo caliente, partirlo con tijeras, ponerlo en una tapa de madera (para medir la cantidad), echarlo en la bolsa de plástico y allí aderezarlo y luego sumergir esta bolsa con el pulpo en otra con agua caliente de la cocción. Añadir que esta bolsa tenía un singular nudo que me costó deshacer. Y por cierto, espero que antes de cortarme mi pulpo no haya matado una avispa vetulina, como vi que lo hacía delante de nosotros con una agilidad nunca vista: la partió en dos de un tijeretazo y ante nuestra sorpresa afirmó que eran un poco “bobas”.  

Junto al mercadillo la imponente figura del Castillo de los Condes de Ribadavia del siglo XV, capta nuestra atención. 

Paseamos por algunas de las calles del casco antiguo de la localidad descubriendo su belleza pétrea, y sumergidos en la piedra granítica gris que preside casi todas las calles y plazas de las ciudades gallegas fuimos admirando su belleza, llegando al corazón de la villa, su plaza mayor.  

De aquí caminamos por algunas de las calles del barrio judío encontrando algunos rincones hermosos como los que rodean a la iglesia  San juan, magnífico ejemplo del románico del sur de Galicia y vinculada al hospital de peregrinos.

 No tardamos mucho en regresar y poner rumbo a otras termas, las de Prexigueiro a unos pocos kilómetros  de Ribadavia. Accesos buenos pero cuando llegamos, pasadas las 12,30, el aparcamiento estaba lleno aunque no tuvimos problemas en dejarla a un lado de la carretera junto a otros.

Habíamos leído que había una zona de baño gratuita, pero eso ya lo tuvimos ayer, así que por 6 euros cada uno preferimos entrar en el circuito termal que tiene.

Recogimos nuestros cachivaches (toalla y chanclas) y entramos. Es muy sencillo. El edificio tiene la recepción y luego las taquillas con un sistema muy ingenioso de una pulsera que al acercarla a su taquilla correspondiente, la abre o cierra, duchas y parece que en la parte superior masajes o tratamientos específicos para el que lo desee.


Así que en pocos metros se sale al exterior donde se encuentran las piscinas, seis en total a diferentes temperaturas aunque la variación es casi mínima y rodeadas de un entorno realmente hermoso y agradable.

Así comenzamos el circuito siguiendo las instrucciones marcadas sobre el tiempo aconsejado o los baños de contraste, hasta acabar en la última piscina que es un yacussi donde solo caben cuatro personas y tiene limitada la estancia a cinco minutos. Para respetar el tiempo,  cada cinco minutos se apagan las burbujitas  de tal manera que los que están dentro salen, para dejar sitio a los siguientes.

E interrumpo el relato porque estamos en el área de Porriño, junto a la vía del tren ya que he leído que apenas pasa y que cuando lo hace no molesta, pero justo ahora acaba de pasar uno y ya lo creo que me he enterado. Creo que si por la noche pasa alguno, me voy a enterar, pero bien enterada. Además el área esta ahora con caravanas de feriantes que vienen a las fiestas, al margen de las autocaravanas de los viajeros como nosotros y uno de los dos grifos del área está conectado directamente a una caravana.

Pero sigo con las termas. Muy agradables nada que ver con las de Bande en cuanto a la temperatura. Aquí no  resbalaban y en Bande incluso con escarpines, resbalarse era muy fácil. Y como anécdota decir que pese a que hay carteles que avisan de que no se pueden introducir móviles, veo una joven en una esquinita semiescondida, con el teléfono medio oculto, gravándose un video. No hubiera dicho nada si no la hubiera vista poner esas caras estúpidas con morritos, ojitos, etc., las que ponen ahora las “influencer” o “tontencer” así que no me he podido resistir a la estupidez y la  he dicho que no podía utilizar el móvil a lo que ha respondido que “no sabía” y que era para ella sola. De este tipo de “tontos” está lleno el mundo. Y se ha ido de “cacerola” en “cacerola”, como decía Angel, con su bolsito en donde llevaba el móvil cuando solo se puede introducir una toallita. Vieja gruñona…me he convertido en eso….

Después de las termas me he quedado “planchada” y hemos decido comer allí mismo a la sombra de los pinos en el aparcamiento y descansar. Sobre las 17 horas hemos puesto rumbo a Porriño a donde hemos llegado tras encontrar, aleluya, una gasolinera con GLP.

Aquí el área (42.1565, -8.6217) está cerca del centro y hemos caminado a lo largo de lo que parecía la calle principal, pero no hemos tardado mucho en regresar. La localidad, o al menos lo que hemos visto, no tiene mucho que ver y yo estaba realmente cansada así que hemos regresado para cenar y afrontar la noche que comienza ahora a ser fresca.

Los vecinos de la autocaravana de al lado nos han dicho que a las 20 horas empezaba un espectáculo de humor en la plaza, pero…no nos apetece. Seremos siesos, sosos….etc? pues sí, lo debemos ser, pero no vamos a hacer lo que no nos apetece. Mañana pondremos rumbo a Cangas y a la Bahia de Aldan para llegar no muy tarde, quizás para comer o antes  y lojarnos en el área de Arnelles que parece un sitio tranquilo y bonito.

Y según escribo estas líneas veo como el propietario de la caravana frente a nosotros, ha entrado y salido de  ella y reflexiono. Nosotros con nuestras casas,  en plural,  porque por la edad hemos heredado de nuestros padres en el pueblo, aunque sean modestas, nuestra autocaravana, nuestros coches…y ellos, con una triste caravana en la que llevan toda su vida que consiste en moverse de un pueblo a otro donde se celebran las fiestas. Y además, los que hemos visto están solos, no hemos visto parejas. Este mundo cada vez me resulta más injusto y hostil, sobre todo para los débiles, la buena gente y los que tienen menos recursos. Aunque también cabe la posibilidad de que vivan entre semana en estas caravanas por su trabajo, y el fin de semana regresen a sus casas.

El viernes, 26.

Buena noche aunque de madrugada tenemos una sorpresa: un ruido sordo de la calefacción que nos obliga a apagarla, primero porque podemos despertar a los vecinos y segundo porque no sabemos qué pasa.

Adelanto acontecimientos sobre esto. Llamamos al servicio técnico pero no respondieron supongo que por ser viernes y  las 13,30 así que llamamos a roulot que como siempre nos atendieron diciéndonos que no había peligro pero que posiblemente tendríamos que cambiar el ventilador por desgaste y eso podría ser 400 euros. Ya, ni me asusto. Tenemos pendientes las ruedas traseras, ahora sumamos la calefacción, en noviembre el seguro…esto cada vez es más un artículo de lujo. Se lo dejas en herencia a un hijo y le generas un problema a no ser que económicamente este bien situado. En fin. No me voy a quejar. Afortunadamente, podemos asumirlo.

Vuelvo a la mañana. Desayunamos y dejamos el área que tiene una puntuación de 4 y que sinceramente, no comprendo porqué, para poner rumbo a Cangas de Morrazo.

Pero cuando llegamos un gigantesco aparcamiento estaba lleno a rebosar y los cinco o seis espacios para autocaravanas estaban todos completos, a excepción de uno que ocupamos al momento. Si no, nos tenemos que ir. Supusimos que habría algún mercadillo, como luego confirmamos

Bajamos al puerto, dimos un breve paseo por él y nos perdimos por los distintos puestos de este mercado donde se vendía de todo, desde ropa, verduras, semillas, zapatos y zapatillas, panes, bollos….de todo lo que se pueda necesitar para la vida de diario. Compramos pan, una empanada de cabello de angel y otra de atún y regresamos a la autocaravana caminando por sus callejuelas.

De salida, rumbo a la  playa de Nerga, pasó lo que muchas veces tememos y no suele ocurrir: que en un estrechamiento y después de esperar nuestro turno, cuando iniciamos la marcha un turismo, pese a que nos ve, decide continuar. Yo también seguí, se detuvo diciéndome que pasara cuando ya no cabíamos por lo que hice un gesto negativo con la cabeza. Y así estuvimos un rato hasta que Angel se bajó. Discusión, de que si tú, si yo y un señor con toda la razón, dijo que eso no servía para nada y ordenó un poco las posiciones hasta que conseguimos salir apretándonos.

Con apenas dificultades exceptuando el último kilómetro de una carretera algo estrecha, llegamos a  la playa de Nerga. Hermoso lugar, aguas cristalinas y tranquilas y arena fina y dorada. Lucía un sol espectacular que hacía brillar el azul del Cantábrico contrastando con el arbolado de la costa y algún que otro barco fondeado que pintaba de color la monotonía del azul. Todo invitaba a dar un paseo y así lo hicimos disfrutando de uno de nuestros placeres: pasear por la playa viendo como las suaves olas mueren casi a nuestros pies.

Tras este lujo gratuito, pusimos rumbo a nuestro destino de hoy, el área de Arnelles a donde llegamos a las 14 horas. El lugar está muy cuidado y es muy agradable aunque el precio no es barato: 20 euros.

Comimos, descansamos y descendimos a la cercana y encantadora playa de Arnelles bañada a esa hora por el sol de la tarde que destacaba los colores de las casitas que salpicaban la bahía de Aldan.

Tras el breve paseo ya que la playa era pequeña, regresamos para disfrutar de la cena y de un buen descanso.

El sábado, 27.

Sobre las 7 se ha disparado la calefacción pero hoy ha tocado no hacer ruido. Cruzaremos los dedos a ver si sigue así aunque hoy, donde estamos ya parados, también estamos a distancia prudencial de otra autocaravana para no molestar.

Omití contar que el “pincho” fire stick de amazón que compramos porque el anterior se murió en nuestro viaje de mayo por la Apulia,  ha fallado por lo que nos tememos que el problema este en la conexión del propio Tv. Tiene 6 años y es un Nevir. Ya le había salido un “pelo” y ahora sumamos esto. Veremos a ver si hoy tenemos suerte y conectamos a la primera. Adelanto que no ocurrió y que además, en un momento determinado del viaje, dejó de conectarse.

Hemos cargado y descargado aguas para partir rumbo Combarro, nuestra primera parada. 

Hemos llegado en poco tiempo y aparcado muy bien en la misma carretera de acceso pero…en la maniobra de aparcamiento he rozado la parte superior con una señal. Por mucho que miremos, que pongamos cuidado…siempre surge algo. Afortunadamente no la hemos hecho nada, un pequeño arañazo que Angel ha sellado con cinta de carrocero hasta poder arreglarlo en casa con fibra para que no se cuele el agua, que no entrará, pero por si acaso.

Tras cinco minutos caminando hemos  entrado por una callecita desde donde hemos podido disfrutar de la bahía con la marea baja y el conjunto de  hórreos que están a pie de playa. Y es que Combarro es el pueblo de los hórreos, y éstos, son los más fotografiados de Galicia.

La marea baja nos ha permitido disfrutar de este conjunto de 30 hórreos desde la playa, como lo hicimos muchos años atrás, la primera vez que estuvimos aquí. Estos hórreos al lado del mar servían a modo de almacén para trasladar cosas desde/hasta las barcas que luego circulaban por la ría. Existen referencias desde el siglo XII, y es uno de los mejores ejemplos arquitectura rural en Galicia.

Luego nos hemos internado por una calle, paralela al mar donde la piedra era la reina indiscutible  y la sencillez de las casas, junto con los hórreos consiguen atrapar al visitante sumergiéndolo en  una extraña atmósfera donde parece que el tiempo se hubiera detenido, si no es por los innumerables negocios de suvenir y sobre todo, por los restaurantes que se suceden unos a otros y tengo que decir que con un gusto exquisito, tratando de seducir a los visitantes.

Las casas de piedra pertenecían a las familias más pudientes y las de los pescadores y marineros, especialmente, se pintaban de colores, para que pudiesen ser reconocidas desde el mar.

Y quiero copiar lo que hace 16 años contemplé y que por fortuna, parece que el tiempo se ha llevado: “Aunque el lugar tiene su belleza, los plásticos de colores cubriendo objetos y diversos útiles almacenados bajo los hórreos, restan encanto al recorrido. Me resulta muy chocante, anacrónico y a veces hasta antiestético”. Ahora estos plásticos han desaparecido y en su lugar hay orden y estética con útiles bien guardados y macetas de plantas que aportan color y elegancia al conjunto


Desde el puerto las vistas de la ría de Pontevedra son hermosas, mar, agua el verdor de sus bosques, manchas doradas de arena de playa…toda una belleza y un bálsamo para el alma.


Retomamos nuestro camino hacia el mirador de Samieira en la misma carretera, desde donde contemplamos unas hermosas vistas de la Ría de Pontevedra, ahora  a nuestros pies, para continuar hacia el Monasterio de Armenteira donde estuvimos ya 16 años atrás.

Mal sitio para nuestros vehículos. Afortunadamente quedaba un único lugar donde cupiéramos, justos con nuestros 6 metros aunque quizás la podríamos haber dejado a la entrada junto a la carretera, pero ese hueco solo lo vimos al salir.

Del monasterio fundado en el siglo XII, recuerdo que me llamó especialmente la atención entonces y ahora, su piedra negra, su sencillez y la carencia absoluta de cualquier adorno, como buen cister.

Y también recuerdo el rosetón de su fachada ennegrecido por el paso del tiempo y que destaca por  su armonía y sencillez.

Pero no conservaba recuerdos del claustro, del  XVI y XVII, no sé si no visitamos o me pasaría desapercibido. Esta vez disfruté de él aunque a veces la arquitectura del cister me pueda resultar algo aburrida por la carencia absoluta de cualquier relieve o adorno. Y transcribo lo que hace 16 años escribí sobre este lugar: “la portada del monasterio quita el hipo: en un románico elegante y sobrio y espléndidamente conservado con un rosetón de una hermosa filigrana y enclavado en un precioso lugar”. El tiempo, como siempre, no ha robado belleza a este lugar y ha dado a mis ojos la capacidad de admirarla y disfrutarla más.

Pasamos luego a la iglesia, de líneas sencillas también, como todo el conjunto para retomar nuestro camino ahora hacia la Playa de La Lanzada.

Allí llegamos sobre las 14 horas pero rompió a llover y con ganas. Parece que recibíamos el resto de un huracán que solo duraría el día de hoy.

Decidimos comer y como después cesó la lluvia, aprovechamos para salir a pasear por la playa, no sin antes haber llamado al área de autocaravanas de O faro a 6km de aquí, ya que el aparcamiento donde estábamos no me convencía mucho un sábado por la noche. A lo mejor, cualquier día entre semana lo hubiera valorado pero este gran aparcamiento invita a venir a las parejas o a hacer trompos con los coches. Preferí pagar 12 euros por mi tranquilidad y no tener que estar pendiente de si alguien viene o va.

Esta playa es una de las más emblemáticas de Galicia y es una auténtica belleza. Dos  kilómetros de arena dorada fina, aguas cristalinas y un entorno natural precioso. Lástima que el sol, ocultado por las nubes,  no nos haya dejado disfrutar más del contraste de los colores entre el azul del mar y la arena de un hermoso color dorado. Estábamos prácticamente solos y hemos paseado hasta el final, disfrutando de la vista de la isla de Ons frente a nosotros que rompe el horizonte con su silueta.

Y nada más regresar de nuestro paseo ha roto a llover de nuevo así que nos hemos dirigido directamente al área  O Faro (42.4552, -8.9265 ) donde tras llamar por teléfono, nos han abierto la puerta y nos hemos instalado. Un lugar muy agradable y tranquilo con la playa al lado.

Pero la lluvia no ha cesado, suave, más fuerte, sin lluvia, chirimía, un breve instante de sol… así que la noche se ha presentado casi sin darnos cuenta y la oscuridad ha ido tomando posiciones. Y se  ha intensificado y nos preocupaba que el terreno se embarrara y dificultara la salida para mañana, lo que adelanto que no ocurrió. Mañana a primera hora haremos la senda de “Pedras negras” que debe estar cerca y partiremos hacia Cambados.

El domingo, 28

Prácticamente ha llovido toda la noche. Y a las 7 de la mañana, también llovía pese a que los pronósticos hablaban de que alrededor de las 4 cesaría para comenzar a lucir un espléndido sol.

 hoy la pereza nos ha vencido y nos hemos levantado casi a las 9. Se nota que pasan los días y nos vamos cansando. Después de desayunar hemos salido por una puerta lateral del área hacia un bosque de pinos y de allí hemos llegado directamente hacia la mitad de la senda de las piedras negras. Nos recibe una pasarela estupenda de tablones de madera con el mar abierto al fondo y un luminoso y brillante sol que lo ilumina todo

Y comenzamos nuestro camino por uno de los senderos marítimos más bonitos y cómodos que hemos hecho. A nuestra derecha nos acompaña un bosque de pinos, y a la izquierda el mar con la isla de Ons al fondo y según caminábamos se iban abriendo pequeñas calas de doradas arenas.


El camino está salpicado también de bancos que invitan a hacer una parada. Pero es pronto y estamos frescos aun, así que seguimos hasta vislumbrar unas baterías de costa. Están protegidas por una alambrada y los carteles anuncian que es terreno militar y no se permite la entrada. Contamos hasta tres que parecen muy bien conservadas y todas bajo cubierta. Y tengo que decirlo: quizás por la prohibición de entrar presentan este buen estado, al menos desde lejos. Hemos visitado otras, con accesos abiertos, que presentaban un estado lamentable de abandono y/o deterioro.

Y seguimos caminando por la senda, ya que los tablones han desaparecido pero el camino nos resulta muy agradable. Fácil, con una temperatura estupenda y luciendo un sol maravilloso que iluminaba todo con el aire limpio que había dejado la lluvia de ayer. Después del día gris de ayer, hoy parece otra cosa distinta.

La costa ahora está  salpicada de rocas de distinto tamaño y supongo que de ahí el nombre de “pedras negras”.

Y nos damos la vuelta. Ahora nos vamos encontrando con más gente que pasea por esta senda. Es domingo. Llegamos a donde comenzamos nosotros pero decidimos seguir un poco más hacia la zona habitada pero regresamos a los pocos metros al no resultarnos nada atractivo ya que los bosques de pinos habían sido sustituidos por viviendas que aunque no eran agobiantes, no era lo mismo.

Cargamos y descargamos agua y pusimos rumbo al mirador de Siradela.

 Una carretera de tamaño justo nos asciende pero en un cruce con una curva muy cerrada tengo que realizar una maniobra de marcha atrás para poder dar la curva. No veo un turismo que tengo detrás y le golpeo. Dos días seguidos.

Nosotros no tenemos nada, excepto un toque de silicona, pero a ellos les hemos hecho un pequeño bollo, pequeño, pero lo es. Hacemos un parte amistoso aunque al final ella nos señala un arañazo en la manivela de apertura de la puerta del coopiloto y Angel  la comenta que le parece muy raro. Y a mi también, así que tras un “que sí, que no, que lo mismo lo teníais y no lo habéis visto, pues si lo habría visto”, etc., deciden retirar ese daño y nos vamos amistosamente aunque lógicamente contrariados, cada uno por su lado.

En 300 metros llegamos al aparcamiento del mirador y ascendemos hasta él caminando y mientras lo hacemos reflexionamos sobre como tener una autocaravana  se ha convertido en un lujo, casi asiático: ahora, para ya mismo, ruedas, el ventilador de la calefacción y el seguro en noviembre. Yo siempre había echado cuentas y la autocaravana  supone un gasto anual de 1000 euros entre seguros y taller y alguna que otra cosilla que surja. Eso son casi 100 euros al mes sin tocarla. Pero además, se devalúan a un promedio de 2000 o 3000 euros anuales. Si sumamos todo  resulta que poseer una autocaravana cuesta la friolera de 3000 a 4000 euros anuales, vamos a dejarlo en 3000  (250 al mes)…PARADA.

Por eso yo, a la gente que solo dice que la usaría una o dos veces al año les digo que la alquilen. 15 días en verano son 3000 euros y no tienes que preocuparte de nada. Viajar en autocaravana es una filosofía, una forma de vivir los viajes, otra forma de viajar. No se tiene una autocaravana porque sea más barato viajar, como creen muchos.

Y otra pregunta que me hago es que nosotros accedimos a este mundo con 40 años y con una camper de segunda mano. Y ahora vemos gente muy joven con sus autocaravanas. Me sorprende enormemente a no ser que tengan un buen nivel adquisitivo. Si tienen vivienda en propiedad, tendrán que pagar su hipoteca, y si no la tienen, tendrán que pagar un alquiler y ahora la camper o autocaravana más barata ronda los 70.000 euros. ¿Cómo pueden acceder a ellas? En fin, supongo que con créditos y más créditos que no estoy en contra de ellos, pero siempre que se puedan pagar y eso no suponga vivir por encima de tus posibilidades. Pero una familia normal con niños, pagando una hipoteca, colegios, ropa, etc., o tienen unos buenos ingresos mensuales o no pueden mantener este lujo.

Y otra cosa con la que reflexionamos con preocupación es sobre  la ausencia de control que tenemos sobre nuestro entorno. Miro en google earth el tamaño de las carreteras desechando las que son muy estrechas, conducimos despacio, miramos a todos los sitios, aunque tengamos cámara de marcha atrás, uno se suele bajar a dirigir la maniobra, por si acaso, y aun así, las cosas suceden, teniendo pequeños sustos.


Pero vuelvo al relato. Desde el mirador nos hemos acercado a la Capilla de las Conchas en la Isla de la Toja a donde llegamos sin dificultad y aparcamos casi enfrente. Aunque hace 16 años estuvimos aquí y lo recuerdo todo más descuidado, no conservo en mi memoria esta capilla que no deja de ser curiosa ya que toda ella está recubierta de la misma concha. No queda un centímetro sin ellas.

Comimos en un aparcamiento cercano, descansamos y pusimos rumbo a Cambados con la idea de que si aparcábamos bien, nos quedaríamos allí a hacer noche, y si no, iríamos a Vilanova de Arousa, a un área que habíamos localizado. Al día siguiente desharíamos unos 9 km para regresar a Cambados.

Pero aparcamos bien y cerca de la hermosa plaza de Ferfiñáns, un elegante y espectacular monumento de piedra de granito. Esta plaza es un conjunto arquitectónico de gran belleza que incluye el pazo, la iglesia de San Benito y un puente de arco  que conecta el pazo con las huertas y el bosque de robles y castaños centenarios.

El palacio forma una “ele” en la plaza  grande, espaciosa y luminosa que la preside. Todo es armonioso y sobrio dando también un aspecto de solidez. Hermoso rincón que bien merece una visita.

Caminamos un poco por la ancha calle principal llena de bares y restaurantes, para regresar a la autocaravana. Yo tenía anotadas para visitar las ruinas de la iglesia de Santa María, pero las calles que desde aquí nos llevaban hasta esa iglesia parecían estrechas, así que hoy al menos, no teníamos ganas de sumar ningún problema más y pusimos rumbo al área.

Pero el día quería complicarse y siguiendo las indicaciones del navegador nos metemos por una calle sin salida. Perplejos tuvimos que dar la vuelta y usar el navegador del móvil como un mapa en papel teniendo claro nuestro destino ya que no nos mostraba alternativa,  hasta que  en un momento determinado desoyendo sus instrucciones que nos dirigían una y otra vez al mismo callejón sin salida, nos dirigió por un lugar que consideramos  aceptable.

Y aquí estamos ahora, (42.5568, -8.8311 ) en un área muy tranquila con cuatro autocaravanas más, todas del país. No creo que tarde mucho en llegar el responsable a tomarnos los datos y hemos dejado perfilados los días que nos quedan hasta Santiago de Compostela, que son dos.


El lunes 29

Noche tranquila y día espléndido. Después de desayunar salimos por la puertecilla de atrás para asomarnos a una pequeña playa no muy atractiva y un paseo arbolado que discurre hasta el pueblo que podemos ver al fondo. Pero la villa, exceptuando que fue la cuna de Valle Inclán, no tiene mayor atractivo así que decidimos reservar fuerzas para el día de hoy.

Y comenzamos poniendo rumbo al mirador de piedra da Ra, o de la Rana. Pasamos por varios centros comerciales pero yo había visto un “mercadona” al que fue imposible entrar así que seguimos camino hasta parar en un ErosKi donde nos aprovisionamos de pan y alguna cosilla mas.


Llegamos al mirador de la Pedra da Ra sin dificultad y desde allí contemplamos unas vistas impresionantes de toda la Ría  y de la Isla de Arosa:  a nuestra izquierda, de frente la isla de Salvora y a nuestra derecha el Parque Natural de las Dunas de Corrubedo con la playa del Villar. Una preciosidad.

Y curiosa la piedra que corona este mirador, con forma de…rana.

Lugo intentamos acceder al castro de Cida, pero el navegador nos dejó en medio de la nada así que descendimos unos metros hacia un  aparcamiento, pero igualmente el camino que trazaba no existía. Luego, mirándolo bien, vimos que se salía desde el propio mirador pero un poco cansados de buscarlo, pusimos ya rumbo a la Playa del Villar.

Sin mayores problemas que rectificar al navegador, hemos aparcado a un extremo de  la Playa del Villar. Hay surfistas disfrutando de las escasas olas en esta playa salvaje, integrada en las dunas de Corrubedo.

Es una belleza. En forma de casi media luna, extiende sus doradas arenas hasta fundirse en unas aguas cristalinas que se deslizan suavemente hasta la orilla.

Los surferos se concentran en un extremo de la playa y nosotros paseamos hacia el otro casi en completa soledad. Esta soledad es solo rota por una pareja de nudistas que toman el sol detrás de unas rocas. El sol ilumina este espléndido paisaje de postal.

Regresamos sin prisa para poner ahora rumbo a la duna de Corrubedo Seguimos el navegador  y pese a que nos ha dado una vuelta, hemos llegado a un, extrañamente, vacío aparcamiento. Tomamos unas pasarelas que nos dirigen hacia el final, pero cuando estamos a escasos metros, la pasarela se acaba. Y yo había leído que se podía subir por ellas a la parte superior para ver la duna en sus dimensiones. ¡Qué decepción!.  Esta gran duna móvil tiene más de 1 km de largo, unos 250 m de ancho y unos 20 m de altura, pero, no pudimos apreciarla.

De regreso llamé a varios números de teléfono para pedir información por si me había equivocado. Pensé que tendría que haber un centro de interpretación y a lo mejor allí se encontraban las pasarelas, pero cuando conseguí que alguien me respondiera, de la Xunta, me dijeron que no existían las mismas. Que desde el centro de visitantes o de interpretación, había una que dejaba en la parte trasera de la duna, pero que no ascendía. En fin. Me enfade mucho, pensamos en la posibilidad de regresar hacia el centro de visitantes, pero Angel lo rechazó, así que siendo ya las 14 horas pusimos rumbo a donde nos encontramos ahora, en un aparcamiento de un chiringuito en la playa  en Porto Do Son que está a escasos 60 metros frente a nosotros solo que una duna pequeña nos  oculta las vistas (42.6722, -9.0325).

Cuando hemos llegado había una camper solo. Ahora ya somos tres autocaravanas y otra camper.

Después de descansar nos hemos acercado a la playa. 

Pequeña y muy bonita, como todas las que hemos visto hasta ahora: arenas doradas, aguas cristalinas y ninguna construcción cercana. Una delicia. Y es que no hemos encontrado ninguna área buena cerca de Corrubedo. La hay, pero con accesos muy estrechos así que hemos decidido quedarnos aquí. El lugar parece tranquilo y seguro.

Y el día nos regaló una hermosa puesta de sol de la que disfrutamos varios de los viajeros sentados en la arena.

Mañana pondremos rumbo A Noia, punto de inflexión del viaje.

El Martes, 30.

Noche estupenda. La calefacción se ha dispasrado a las 7,30 sin hacer ese ruido tan fuerte.


Cuando el sol ha iluminado la playa, y después de desayunar, nos hemos acercado a dar un pequeño paseo. Ahora ya ponemos rumbo al interior por lo que no disfrutaremos de playas. Pero hoy estaba la arena muy blanda y no se caminaba bien, así que hemos regresado para poner destino al Castro de Baroña, donde estuvimos hace 16 años.

Aparcamos como aquel entonces, frente al restaurante e iniciamos un suave descenso por un bosque autóctono para luego salir al descubierto, con un sol de justicia, que si bien lo iluminaba todo aumentando la intensidad de los colores, también nos castigaba con calor.

Al salir del bosque pudimos vislumbran los círculos del castro en una especie de istmo que se introducía en el mar dejando dos playas pequeñas de doradas arenas a ambos lados y otra un poco más grande hacia la izquierda.

Nos acercamos a su muralla, de unos 35 metros de largo y seis de ancho aunque se cree que otras dos salían de los extremos de esta para proteger la entrada del istmo. Además, también cuenta con un foso de 58 metros de largo y hasta 4 de profundidad.

Superamos la primera y segunda muralla y paseamos entre lo que un día fueron las viviendas de este castro, uno de los mejores de Galicia y que estuvo habitado desde el siglo I a. de C hasta el I d.de C.

Nos cruzamos con algún que otro pequeño grupo de viajeros que se acercaban también a la zona. Paseamos entre las viviendas de formas irregulares, ovaladas y redondas disfrutando de un hermoso entorno.

Deshicimos el camino, ascendimos hasta la autocaravana para dirigirnos ahora hasta Noia a donde llegamos sobre las  12,30.  Estacionamos en un gran aparcamiento sobre tierra/hierba frente al mar (42.7872, -8.8909) junto a tres más y a unos 100 m de Mercadona para iniciar una breve visita a esta villa marinera como en su día hicimos años atrás: el parque de la Alameda, donde la gente disfrutaba del sol en las terrazas de sus bares y la  Iglesia de Santa Maria Nuova, rodeada del cementerio y  en cuyo interior se guardan lápidas del siglo XII de distintos gremios

Después, admiramos la Iglesia de San Martín de Noia, del siglo XV, representativa del estilo gótico gallego  cuya bella portada  escultórica estaba inspirada en el pórtico de la gloria de Santiago y que es  una de las más hermosas que he podido ver. El arco de la portada está presidido por la imagen de Cristo; los doce ancianos del Apocalipsis con sus instrumentos se disponen de forma radial y en las jambas encontramos a los doce apóstoles situados en filas de tres, dos  filas a cada lado, una sobre otra. Sobre la portada, una hermoso rosetón.  

 

Por céntricas y peatonales calles llegamos al Puente Medieval de Traba , del siglo XV que atraviesa el río del mismo nombre. Presenta cuatro arcos, tres de ellos ojivales y el otro de medio punto y fue construido sobre otra estructura medieval anterior del siglo XII, por la que pasaba una vía romana. Y pese a su belleza, lo encontramos bastante descuidado, entre maleza y coches aparcados.

De regreso hemos hecho una pequeña parada en el Mercadona para abastecernos y después de comer hemos descansado con tranquilidad. Decidimos no ir al a playa de Broña al otro lado de la ría, ya que aquí nos encontrábamos bien, cómodos y seguros y teníamos todo a nuestro alcance.

Frente a nosotros tenemos la Ría de Noia que si bien a la hora de comer estaba con la marea baja, cuando hemos salido sobre las 19 horas ya estaba otra vez cubierta por las aguas. El paisaje no es espectacular, pero no es feo y el lugar es tranquilo.

El miércoles, 1 de octubre

Con mucha tranquilidad hemos recogido y partido hacia el Pazo de Faramelo, para el que ayer compramos entradas. Pero el único horario que tienen de mañana es a las 12, así que, no se puede hacer nada antes, y prácticamente nada después. Y hemos desechado otro destino porque asomarnos a través del google earth a sus carreteras, nos ha hecho desistir. Y no ha sido el único día en que hemos tenido que tomar esta decisión; ya he comentado que para pasar malos ratos, ya no estamos.

En vez de esperar aquí, hemos circulado hasta nuestro destino a donde hemos llegado a las 11. Y allí en un pequeño  y agradable prado apartado de la carretera y a 100 metros escasos de la entrada, hemos esperado y puesto en contacto con el seguro para informar del incidente del domingo y pedido información sobre lo que tendremos que pagar para el año que viene. Y hago un breve resumen: durante muchos años estuvimos con Allianz hasta que el año pasado intentaron atracarnos y nos fuimos a Generali. Pues bien, ahora nos quiere atracar esta última, por lo que si podemos, regresaremos a Allianz. Como así lo hicimos al final.

Alrededor de las 12 nos hemos ido congregando un grupo de una docena de personas y a la hora en punto hemos accedido con nuestra guía a este Pazo.

Es el primero que visito y me parece una maravilla. Sencillo, austero pero muy tranquilo y hermoso, sobre todo el entorno, porque el interior me ha resultado oscuro y si añado que conserva mobiliario de la época, pues también resulta algo triste y rancio.

Este Pazo es un ejemplo de barroco compostelano del siglo XVIII y presenta influencias italianas ya que su fundador fue un Italiano, el Marqués de Piombino, que se enamoró de una Gallega después de hacer el camino de Santiago.

Fue también la primera fábrica de papel de Galicia. La Real Fábrica de Papel do Faramello del XVIII fue abanderada de la industria gallega durante más de dos siglos y nos muestras los antiguos molinos.  

Su finca de más de dos hectáreas tiene unos hermosos jardines  franceses con  más de 50 especies de árboles frutales. Lo más hermoso de este Pazo son, sin lugar a dudas, sus jardines, con un encanto muy especial donde una cúpula vegetal nos protege del sol y esconde este tesoro.

Frente a la fachada del Pazo, hay una espléndida terraza de estilo barroco compostelano donde crecen unos magníficos ciruelos japoneses. No puedo imaginarme su maravillosa floración en primavera.

Durante sus estancias de verano, fue residencia del rey Alfonso XIII hasta que se trasladó al palacio de la Magdalena en Santander.  Y nuestra guía nos cuenta la curiosidad de que “el señor del Faramello” tiene el  Privilegio Real desde principios del siglo XIX  que le permite entrar a la Catedral de Santiago a caballo por una ayuda prestada en la guerra contra Napoleón.

Visitamos su pequeña capilla donde destaca el retablo  de madera realizado por uno de los escultores barrocos de la catedral de Santiago y también es de destacar su cruceiro del siglo XIX uno de los más altos de Galicia.

Cruzando un puente de madera sobre el rio  Tinto-Anguieira se toma el camino de Santiago Portugués donde crecen unos enormes castaños que en esta época nos ofrecen sus deliciosos frutos que no dudamos en disfrutar.

La visita al Pazo ha terminado con una buena copa de vino albariño y unos trozos de chocolate con tostaditas de pate de marisco. Muy adecuado al lugar.

Y ya hemos puesto rumbo a Santiago de Compostela, al área de Camper Park Amencer  (42.8948, -8.5248)  en lo alto de una loma con unas estupendas vistas. 

Hemos llegado sobre las 13,40 y cuando lo hemos hecho el dueño, un joven de la tierra, estaba muy disgustado por las trabas que le estaban poniendo para mantener abierta el área. Estaba indignado y no es para menos cuando dice que le están diciendo que los que nos alojemos no podemos sacar ni mesas ni sillas, y que la estancia se limita a 24 horas. Yo he pensado que algún camping se la estaba jugando y el añade, que posiblemente otra área. Lo cierto es que el terreno, por una instalación que pasa por él, tiene una especie de licencia temporal y por eso le están pidiendo estas limitaciones. Espero de corazón que pueda continuar con su negocio porque no entiendo la cortedad de mente, la envidia, las trabas, el caciquismo de este puñetero país cuando alguien quiere emprender. A las autoridades se les llena la boca hablando de las facilidades que dan y por otro, pone zancadillas, excepto….a los “suyos”.

Y de eso también se habló en el Pazo. Comentaron que no se pueden plantar eucaliptos después de un incendio, pero a la vez hay carteles  anunciado su compra y han hecho referencia a la fábrica de celulosa que quieren hacer en la Ría de Arosa. En fin, una pena. Han comentado que un familiar en un incendio, encontró un paracaídas con acelerante. Dicen que los incendios en Galicia son provocados por motivos económicos, para poder plantar eucaliptos.

Bueno, hemos comido lo que teníamos porque hoy pensábamos  hacerlo en la ciudad, pero por la hora, decidimos que mejor en la autocaravana ya que se nos podría hacer un poco tarde.

El autobús está a  unos 100 metros de la puerta y ha llegado a los pocos minutos. Nos hemos bajado cerca del mercado de abastos (guiados por el Smartphone) y desde aquí hemos hecho una pequeña ruta  por callejuelas hasta llegar a la majestuosa Plaza del Obradoiro que hemos encontrado llena de gente.

Y Santiago no es la misma ciudad que descubrí hace 16 años. Entonces me pareció mágica, era una ciudad de piedra, elegante, sobria con mucho encanto. Ahora….estaba llena de peregrinos, de turistas que iban y venían llenándolo todo. Yo ahora utilizo la palabra “contaminándolo” todo, con los colores de sus ropas, su ajetreo, su ir y venir, provocando ruido…lo mismo que hacemos nosotros, también.

Y dentro ya de la Catedral, me ha pareció más pequeña que la primera vez y el botafumeiro….¡había encogido!. Nosotros tuvimos la gran suerte de verlo funcionar hace 16 años, y desde luego no era la birria que tenían colgada aquí que parecía un juguete a escala. Siento sentirlo así, siento sentir que todo está peor porque parece un discurso “viejuno” acorde casi con mi edad. Pero es que poco tiene que ver la Santiago de ahora, con la que vivimos hace 16 años. Y esto, es casi una sensación generalizada cuando visitamos lugares populares o que atraen mucho turismo.

Quince minutos antes de las 16,30 nos hemos dirigido a la puerta de entrada para ver el Pórtico de la Gloria. La otra vez que estuvimos no pudimos verlo.

A la hora en punto un pequeño grupo hemos accedido ascendiendo por unas escaleras y he descubierto una maravilla que me ha seducido por completo.

En primer lugar, éramos muy poquitos y eso ha acentuado aun el disfrute de la visita. Me he sentido atrapada por la magia de las formas y colores que componen esta obra maestra del maestro Mateo.

Pero sobre todo lo que ha atraído mi atención y a lo que he dedicado más tiempo ha sido a los rostros de los profetas y apóstoles. Algunos parecían de porcelana fina. Una belleza, una delicadeza de trazos, de colores, de formas….Los músicos, hablando entre ellos, parecían que iban a tomar vida y descender a nuestro nivel. Son hermosos, expresivos. Una maravilla. Y he tenido la tentación de tocar tres veces la frente del Maestro Mateo, pero no se puede tocar nada, ni fotografiar, ni gravar, así que me he quedado con la tentación y las ganas esforzándome por retener en mi memoria esta belleza sublime que tanto he deseado visitar.

(NOTA: no permiten hacer fotografías por lo que las que aparecen están sacadas de internet)

He estado media hora disfrutando de este pórtico que realmente es una gloria, y me han tenido que echar.

Como diría una figura de mi infancia, el “Capitán Tan” que “había viajado por el ancho y largo de este mundo”: en todos mis viajes nunca había disfrutado de un pórtico románico que casi roza la perfección. Es…sublime, mágica…ahora me cuesta trabajo encontrar calificativos para definir y describir esta obra de arte. Creo que cualquier palabra que utilizara no conseguiría describir la belleza y muchos menos las emociones que despierta.

De la catedral, a la Universidad, como hace 16 años. Y aún recuerdo las fotografías que entonces hice ya que están en el blog que escribí en su momento. Ahora, las repito.

Y luego  como estaba de camino a la parada del autobús, nos hemos detenido en las  “As dúas Marías” (las dos Marias), curiosas figuras policromadas de tamaño natural que están en un céntrico parque de la Alameda. Desconociendo su historia, me parecieron divertidas y originales, como si fueran una caricatura salida de un tebeo; pero cuando leí su historia, lamenté no haber tenido el mismo sentimiento de respecto que me provocó su lectura cuando quizás, frívolamente, me hice unas fotografías junto a ellas, como hacían todos los turistas que pasaban por allí.

Y para saldar esa deuda, deseo hacer un breve resumen de su triste historia.

Maruxa y Coralia Fandiño Ricart eran dos hermanas que pertenecían a una familia compostelana de clase trabajadora de trece hermanos y hermanos. Su padre era zapatero y su madre, regentaba un taller de costura.

La familia era conocida por sus tendencias izquierdistas y los hermanos varones  militaban desde su juventud en la CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Después de la Guerra Civil, los tres hermanos se convirtieron rápidamente en el blanco de esta persecución. Uno, huyó aunque lo encontraron y paso veinte años encarcelado, otro consiguió mantener en secreto su paradero y un tercero se exilió.

La policía entonces comenzó un implacable  hostigamiento al resto de la familia para que revelasen su paradero. Su negativa les valió a Maruxa y Coralia, igual que al resto de su familia, años de despiadados abusos y torturas: las paseaban desnudas por la ciudad, asaltaban y destrozaban su vivienda, les raparon el cabello…

Señaladas de rojas y de locas, los clientes dejaron de acudir al negocio familiar por miedo a que los vincularan con ellas y sufrir represalias. Así se quedaron sin fuente de ingresos  y como era una familia querida, gracias a la ayuda de los vecinos y de algunos comercios de la ciudad, pudieron sobrevivir los años más crudos de la dictadura. Para ayudarlas, en lugar de darles limosna directamente (de nuevo, para no ser relacionados con ellas) dejaban pagada comida para ellas en los comercios que estas frecuentaban.


Esta incansable tortura hizo mella en la salud mental de las hermanas  que al medio día, salían de su casa cogidas del brazo a recorrer las calles de Santiago. Sus coloridas y extravagantes ropas y maquillaje contrastaban con el gris ambiente de la ciudad y también con sus cuerpos escuálidos y maltratados. Su paseo coincidía con el descanso para comer de los universitarios a las dos en punto  y no dudaban en flirtear con los estudiantes como si fuesen también jovencitas. Muchas veces eran correspondidas con burlas y comentarios jocosos.  Una falleció en 1980 con 82 años, y la otra en 1983 con 68.

Impresionante historia que deja sin palabras. Esta escultura es un símbolo de la resistencia que en 1994 rescató a estas hermanas del olvido. Una imagen aparentemente alegre que esconde un potente símbolo de libertad y resistencia a la represión del régimen franquista.

Al poco de llegar a la parada, junto al café Venecia, nos recoge el autobús y sobre las 18 horas o 18,30 llegamos al área. Y ducha que apetece ya que fuera marcaba 26 grados. Y ahora descanso. Mañana comenzaremos el regreso.

El jueves, 2 de Octubre

Partimos rumbo a casa aunque con una breve parada en Carballino.

Aparcamos junto a la estación del tren y nos dirigimos a ver el Templo de la Veracruz, construcción en los años 40.

Encontramos un bonito y curioso templo caracterizado por una mezcla de estilos arquitectónicos donde destacaba especialmente su torre.  Su interior es amplio, muy original y complejo. En cierto modo me recuerda a Gaudí…en cierto modo. Pero lo que más atrae nuestra atención es el exterior así que le dedicamos más tiempo circunvalándola sin dejar de admirar sus formas, proporciones y la mezcla de estilos.

Y ahora ponemos rumbo a Orense para disfrutar durante unos minutos de una de las termas que tiene la ciudad. Conocemos ya las de Outariz pero como desde el aparcamiento a las termas hay cierta distancia, decidimos conocer otras, las de  Chavasqueira que parece tener un aparcamiento más cercano. Y allí llegamos y aparcamos en lo que parecía  casi el único sitio disponible, y el lugar es poco o nada atractivo (42.3497, -7.8791).

Dejamos la autocaravana, cogimos unas toallas y chanclas y caminamos unos 10 minutos por el interior de lo que parecía un parque de bomberos, algo desorientados y preguntando, hasta que encontramos las termas a donde llegamos sobre las 12 y había bastante gente. 

Disfrutamos de un relajante baño a una temperatura estupenda y regresamos esta vez por un camino mucho más agradable que el de ida  descubriendo que existe un lugar mejor y más agradable, junto al río, para poder aparcar la autocaravana y supone unos 100 metros más. (42.3513, -7.8821)

Desde allí al área de Allariz, ( 42.1873, -7.8086)  pueblo que nos habíamos dejado para visitar a nuestro regreso. El área es buena aunque sin sombra y en un sitio muy tranquilo.

Tras comer y descansar dimos un pequeño paseo por esta bonita localidad aunque quizás yo esperaba más de ella.

La villa posee un cierto encanto medieval con una arquitectura bien conservada. Así, nos perdimos por sus calles empedradas admirando las fachadas de sus antiguas casas señoriales hasta llegar a la plaza mayor, con sus soportales y su pequeña iglesia románica de Santiago a sus espaldas, continuando hasta llegar a un amplio espacio abierto donde se encontraba la iglesia de San Benito, que lamentablemente encontramos cerrada.

Regresamos al casco y vimos una parte de sus murallas y del barrio judío  para salir hacia el río Arnoia que atravesamos por su hermoso puente románico que se reflejaba en las tranquilas aguas del río. Esta parte de la villa es especialmente tranquila y hermosa invitando a un relajado paseo.

Y  pasamos por el museo del cuero que se encontraba también cerrado, así que volvimos a la autocaravana para esperar la noche y partir ya mañana rumbo a nuestra casa.

Y así lo hicimos en la mañana del   día 3 de octubre  y sin nada que destacar llegamos a la hora de comer.


Indice general de relatos

Mª Angeles del Valle Blazquez

Boadilla del Monte. Noviembre 2025